27 marzo 2007

Indicios de rebelión y otras historias

Después de los hechos narrados en la última entrada, estaba claro que YA no podía aguantar a mi jefe. Su sola presencia, su voz, su cara me enervaban. Cuando se acercaba a mí, se me pasaban por la cabeza todo tipo de ideas y ninguna de ellas era buena. Se estaba convirtiendo en una obsesión. Aquello era más que rabia, se estaba convirtiendo en odio. Seguía siendo un empleado de segunda de profesión informático que se dedicaba a hacer chapucillas en la empresa, tales como pintar. En cierta ocasión me dijo: "Pinta el trozo que queda al lado de las nuevas mamparas del color de la pared". Era apenas una franja de unos 15 centímetros de ancho por unos 3 metros de alto. El color que debía llevar era azul y no el color arena que me decía mi jefe. Me quedo mirando y le digo: "¿seguro?". Ni prestó atención. Lo pinto del color que me dice. Cuando vuelve y lo ve, se enfada y me reprende: "Ese color no es, no ves lo feo que queda, te dije que de azul". Bueno, ¡lo que me faltaba por oír! Le contesto de mala leche: "No, tú me dijiste color arena"... Así estuvimos un rato tirándonos la pelota, hasta que el tipo se cansa y dice de forma despectiva: "Vale, lo que diga el señor", y le contesto: "Lo que diga yo no, lo que me dijiste tú". Semejante inepto. Yo estaba tan harto, que iba a por las malas, a contradecirle dijera lo que dijera. Haciendo un chiste fácil, se notaba que era el jefe. Discúlpenme los jefes con dos dedos de frente y comportamiento de persona,por esta licencia ;)
Como no era suficiente con los trabajos forzados que había realizado hasta entonces, me obliga a taladrar agujeros en las paredes de la sala de entrada a la empresa, para colocar sus queridos certificados EMAS, ISO y otro que estaba por llegar. El sujeto se ponía a medir milimétricamente la altura y la distancia, para que le quedaran perfectos. ¡Lo que hace el aburrimiento! Uno no es tan estúpido para no saber hacer eso, pero teniendo a un majadero a tu lado, es una labor casi imposible. Aquello quedó muy bien, junto con otros paneles que tuve que poner. Peor fue aguantarle detrás cuando estaba taladrando las paredes y columnas para poner los extintores. Se ponía al lado como diciendo: "yo soy un profesional del bricolaje y tú no sirves ni para colocar un cartel". Le gustaba humillar y hacerte sentir inferior. Yo, cada día estaba de peor humor: todo me iba mal. Hasta los vecinos se habían conjurado en mi contra. Un domingo me encontraba fatal, tenía diarrea (ya contaré porqué), estaba muy cansado, estaba harto de todo y al día siguiente me tenía que levantar temprano para volver al infierno. Las 11 de la noche y los vecinos tocando la guitarra enfrente de mi ventana... "Ya es tarde y pronto se recogerán" me dije... Las 12, la 1, las 2, las 3... Al final salí de mi casa con el coche chillando ruedas, a ver si cogían la directa. Dedicaré un post a mis problemas personales derivados de esta locura. Se estaba acercando septiembre y dentro de poco finalizarían los trabajos forzados, pero aún tendría que aguantar otro año y medio los e despropósitos por parte de ese ente perverso, escondido tras una máscara de inocencia.

4 comentarios:

serchase dijo...

joee tio!!! Como se pasa tu jefe!! yo que tú y lo pintaba todo de rosa!! jajaja!!!! Un saludo!!

La PrInCeSs dijo...

Ni que el rosa fuera feo.

serchase dijo...

No digo que el rosa fuera feo en absoluto!!! Solo quería decir que conociendo al jefe le molestaría que estuviese pintado de rosa!!

Erkemao dijo...

Xd de verde fosforescente, mejor. Lo que pasa es que nosotros trabajábamos ahí. Mejor que tuviera un color decente.
Saludos a ambos ;)