14 abril 2007

Las parábolas de mi jefe: El hombre que siempre estaba trabajando

Esta parábola* también es muy buena. Me he saltado la definición que da la R.A.E, pero es por una buena causa XD En innumerables ocasiones, porque nunca las podremos contar todas, mi jefe nos relató la historia de un directivo o trabajador de cierta relevancia, de una importante empresa de mi provincia. Hacía uso de este relato cuando nos quería decir (con indirectas) que trabajásemos más horas, o simplemente para expresar, que los trabajadores debíamos renunciar a cualquier cosa por el trabajo. Que la empresa era lo más importante y era ser un buen profesional dedicarle todo el tiempo y sacrificio que hiciera falta. Los currantes que me leen, seguramente ya se habrán enervado. Leamos este cuento para extraer la moraleja que pretendía mi jefe.
Había una vez un hombre en una empresa. Este señor se quedaba después de su hora de trabajar a seguir haciendo cosas por la empresa. Si por la tarde venía mercancía, siempre estaba ahí para recibirla. Si venía por barco un domingo, él estaba ahí para acudir al puerto a recibir ese barco. A veces, había que resolver problemas en medio de la noche y él iba raudo a solucionarlos.
¿Qué nos quería decir nuestro jefe con esto? Que da igual lo que hicieras, tú tenías que apartar a un lado tu vida, tu familia o lo que fuera y dedicar todo tu tiempo a la empresa, es decir, si había que entregar un trabajo y había que estarse toda la tarde y toda la noche de toda la semana,había que hacerlo, pero ¡ojo! sin contraprestación alguna. Un buen profesional atiende a su trabajo. No es de buen profesional negarse o cobrar por ello. Esto me recuerda a lo que me decía el cura en el instituto: "fumar es pecado, pero fumar puros buenos no lo es".
¿Qué no nos contó nuestro jefe? No nos dijo quién era esta persona, qué puesto tenía, cuánto cobraba, con cuánto le retribuían por dedicar tanto tiempo extra y a tales horarios en la empresa, si estaba casado o no, si tenía alguna afición, etc... Una verdad a medias es tan imperdonable como una mentira. Mi jefe abusaba de ambas, de hecho cuando salí de la empresa me quedé con la duda de que alguna vez me hubiera dicho una verdad.
En cierta ocasión hablé con un chico que conocía del colegio. Me comentó que tenía un trabajo de 24 horas, es decir, que estaba disponible para resolver problemas a cualquier hora de cualquier día, pero que cada vez que tenía que atender una emergencia, podía pasar una factura de 300 ó 400 euros, con lo cual a final de mes tenía una muy buena compensación por su dedicación. El dinero no da la felicidad... pero puedes trabajar un tiempo así y ganar el suficiente dinero para más adelante buscarte otro trabajo mejor. Mi empresa quería lo mismo de los empleados, pero a coste 0.
Esta historia nos la contó una y otra vez durante muchos años. Era una de sus preferidas. Cada vez que quería algo de nosotros, nos daba la tabarra con esta "fábula". Como directamente no se atrevía a pedir las cosas, indirectamente trataba de "reblandecer" nuestros duros corazones insensibles a su ganancia de beneficios, con historietas que nos hicieran cuestionar nuestra ética y moral, es decir, tratar de convencernos de que éramos malas personas por no hacer horas extraordinarias gratuitas. Evidentemente no le hacíamos caso, sobre todo al final, cuando la empresa había entrado en caída libre. Merece un post a parte la consideración de la profesionalidad que tenía mi jefe, radicalmente opuesta a la de la mayoría de los mortales. Mucho había abusado para seguir creyendo que nos podía engañar.


* Según la Real Academia Española.

parábola.

(Del lat. parabŏla, y este del gr. παραβολή).

1. f. Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral.

2. f. Geom. Lugar geométrico de los puntos del plano equidistantes de una recta y de un punto fijos, que resulta de cortar un cono circular recto por un plano paralelo a una generatriz.


2 comentarios:

nasghoul dijo...

La persona del cuento, solo podía existir en un sitio: en su mente

La verdad es que no recuerdo ésta en particular, pero bueno, yo tenía la capacidad de desconectar el cerebro a los 30 segundos de empezar con sus historias del "abuelo cebolleta"... :D

Erkemao dijo...

Juas, XDD pues escapaste bien. Cuando te fuiste de la empresa y empezaron los problemas y la mayoría de los empleados pasaban olímpicamente de él, me lo veía rondándome todo el rato para desahogarse contándome otra vez y otra vez más, las mismas historias. Esta historia en particular la usó mucho cuando la empresa ya estaba moribunda, para dar a entender que si todo se iba a la mierda era por culpa de la insolidaridad de los empleados y no por su gestión tan pésima. Todavía me acuerdo cuando me dijo que había tenido que reconocer ante el banco su ineptitud, como dando a entender que había hecho un sacrificio contando una mentira... ¡Qué desfachatez! Por aquel entonces también empezó a machacarnos mucho con que la acólita número 2 trabajaba los fines de semana, cosa que los demás no hacíamos. Por un lado, a la acólita en cuestión se le pagaba muy bien y por otro lado, no lo hacíamos porque no lo teníamos que hacer, y otros, como es mi caso y el de unos cuantos más, porque lo habíamos hecho durante mucho tiempo y se nos agradeció con un sueldo ridículo, con indirectas de ser ociosos y con directas de ser ladrones. ¿Me insultas y quieres que te eche una mano? Este individuo no tenía límite a su desvergüenza, cinismo e hipocresía.
Hoy me parece que me levantado con el pie izquierdo ;)
Saludos.